En tiempos de espera
La calma viene, como dicen, después de una tormenta. Y con ella, ha venido la espera. Una espera, un deseo, un sueño.
Los días se pierden en las noches, y mi espera con ellas. Hay es cuando los sueños reviven y ponen una sonrisa en mis labios en cada mañana.
Los sueños son posibles si tu quieres, o eso dicen, si pones la cantidad adecuada de energía en ellos.
Sin dejarlos olvidados en ese baúl de sueños, y sin sobrecargarlos de entusiasmo y expectación.
Todos vivimos lo que queremos, y como queremos. Y sino no eres feliz con lo que tienes, eres o haces, haz algo para cambiarlo pero no llenes de quejas por tu suerte a los que tienes al lado.
Claro que siempre hay y habrá fuerzas mayores que pueden cambiar nuestra suerte, y vida, pero en el día a día, somos nosotros los responsables de cada acto, de poner una sonrisa a la lluvia, a ese día gris, de sonreír al que te empujo. Al camarero que te trae tarde la comida, es solo tiempo, nada mas, lo que has perdido. El tiempo puede ser valioso para mal gastarlo, pero con el se aprende a esperar, el tiempo no espera…
Es esa espera la que nos ayuda a ver las cosas mas claras, a ver el otro lado de la vida, a apreciar las pequeñas cosas del día a día. La lluvia, el sol en tu cara, una sonrisa de un desconocido en el metro.
Yo ahora, estoy en espera, pero sin parar mi tiempo, la vida sigue y yo con ella. Pero he puesto una pequeña parte de mi vida en espera, para poder sonreír mas, para poder disfrutar de esas pequeñas cosas que tiene la vida… Disfrutar de ese café, saborear con pausa ese delicioso bocadillo, oler el aire, ver el sol, dejarme llevar por el viento. Sin pausa, pero sin prisa, ahora me dejo llevar por las aguas del rió, y lo que venga vendrá, en espera…









